CADA DETALLE CUENTA
TODO LO QUE SOMOS

SOMOS DISFRUTAR
EL TIEMPO JUNTOS

Así transcurre el día en nuestro hogar,
con una extraña tranquilidad,
no es que el caos no esté presente,
imposible en una familia de cuatro y un perro.

Lo que pasa es que cuando Rodolfo está en casa
funcionamos como mecánica de reloj suizo,
ponemos en pausa su vida itinerante como músico
y dejamos que el ritmo del día nos sorprenda.

Aprovechamos que los niños aún duermen…
Mentira, el grito de Gaia, fue lo que nos despertó,
todos saben que los hijos son el nuevo despertador,
creo que los niños ya se dieron cuenta que hoy papá se queda en casa.

De repente, el otro integrante de la familia se hace presente y reclama su paseo matinal.
Entonces, mientras Rodolfo sale de vuelta con el perro,
una montaña de ropa sucia se acumula,
parece que no hemos lavado en un mes,
nunca me imaginé que la vida de mi familia
giraría en torno a una lavadora,
pero después de dos hijos,
bendita sea.

Los niños quieren saber qué comeremos hoy,
la verdad es que no sé, porque hoy cocina papá,
ellos dicen que yo lo hago mejor,
pero todos sabemos que con sus detalles,
Rodolfo lo hace más bonito.

Una sesión de tareas con Gonzalo,
dos horas de gritos
y la video llamada con la abuela
deja a los niños exhaustos
y después de dos tazas de café
aquí estamos Rodolfo y yo,
compartiendo esa mirada que dice gracias,
porque juntos funcionamos mejor,
porque su presencia en casa
permite estos momentos que nos hacen
todo lo que somos.